domingo, 9 de diciembre de 2007

«En 2001, después de ver una película de prodigiosa belleza proyectada en el Aquarium de Monterey de California, me sumergí en los fondos abi sales


«En 2001, después de ver una película de prodigiosa belleza proyectada en el Aquarium de Monterey de California, me sumergí en los fondos abi sales. De la noche a la mañana y sin apenas advertirlo mi vida cambió de rumbo. Las imágenes, difundidas en bucle, mostraban animales que habían sido filmados por el instituto MBARI en los fondos del cañón de Monterey. Aparecían criaturas fabulosas, de formas sorprendentes, colores insospechados, que lanzaban amenaza dores rayos de luz azul o por el contrario ondulaban con una gracia infinita, produciendo irisados destellos. Seres extraños, sin cabeza ni col a, se enroscaban y desenroscaban como cintas fluidas que ejecutaran una danza mágica», explica la autora en el prólogo de su obra.

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